El niño pide ser escuchado y no debe ser rellenado con información.

Desde el primer momento de la vida, el niño muestra que posee el poder de la comunicación.

Tiene muchas ganas de entrar en relación y por lo tanto formula su propia comprensión acerca de las experiencias que vive.
 
 
 
 
 

Filosofía Educativa

 
 

La filosofía de CAPI está basada en la teoría constructivista del Aprendizaje y en la propuesta educativa italiana de Reggio Emilia.

La filosofía de Reggio Emilia ha sido una fuerte inspiración para la  visión y misión de CAPI, nos provoca a pensar, ¿qué significa educar en la actualidad?

Reggio Imagina la escuela como un lugar de cultura, donde la identidad de cada uno pueden ser renovados y nuevas ideas pueden tener lugar.

UNESCO acredita la filosofía Reggio Emilia como la mejor pedagogía preescolar del mundo

Concebimos el aprendizaje como un proceso activo y creemos que el conocimiento es construido por el niño desde su interior, cuando el mismo interactúa con el medio ambiente, donde se fomenta en los niños y niñas un proceso permanente en el desarrollo de sus habilidades, aptitudes y valores; que propician a la formación de un ser libre, autónomo, crítico y responsable, trabajando diariamente e implementando en nuestras experiencias  de aprendizaje la filosofía Reggio Emilia.

El aprendizaje tiene lugar cuando las ideas, conceptos y teorías son compartidos, entre otros; la teoría constructivista de Jean Piaget y socio-constructivismo de Lev Vygotsky son conceptos importantes que estudiar para entender y apoyar el proceso de enseñanaza- aprendizaje de los niños.

 
¿Cuáles son los principios reggianos?

En síntesis, las Escuelas Reggio Emilia funcionan sobre los siguientes principios:

Importancia de las relaciones humanas

Si bien cada ser humano es un individuo, no puede existir en forma aislada. Esto no parece nada nuevo, ya que el carácter social del ser humano es usualmente reconocido. El punto está en que el sentido social (en términos de comunidad y cooperación) se fortalece en la escuela al asumirse roles diferentes por los cuales los niños y los adultos se complementan, en lugar de mantener la verticalidad tradicional de las escuelas comunes.

La teoría de los "Cien lenguajes de los niños"

Los adultos reconocemos inmediatamente el lenguaje verbal como medio de comunicación principal. Quizá, algunos otros puedan pensar en el lenguaje gestual como otro medio habitual. Pero… ¿de cuántas maneras puede expresarse un niño? ¿Somos los adultos capaces de comprender o por lo menos darnos cuenta que existen esas formas de comunicación? La Filosofía Reggio Emilia reconoce, valora y utiliza los diversos códigos comunicativos y formas de pensamiento presentes en los niños debido a su posibilidad de concebir una pluralidad abrumadora de alternativas, cuando los adultos, quienes hemos aprendido ya diversos paradigmas y esquemas, manejamos una perspectiva de la realidad y una forma de expresión más limitada.

La práctica de la escucha

Esto está muy vinculado (podría decirse que es una obvia consecuencia) a los principios anteriores; pues se trata de vencer la relación tradicional vertical entre el niño y el adulto para realmente detenerse a escuchar lo que dice el niño tanto mediante palabras como por sus acciones, gestos, dibujos, etc. De esta manera, además, el adulto “baja de su torre” no como “el rey que quiere escuchar al pueblo” sino como quien quiere aprender de otros.

La valoración de la diversidad y de la complejidad

Este principio también está vinculado a los dos primeros. Aquí la frase “cada persona es un mundo” pasa a la práctica porque se comprende que la concepción homogeneizadora de la enseñanza no cabe en la realidad porque ella es heterogénea. Entonces, la cercanía a un mundo real debe aceptar la diversidad y la complejidad de la interacción de las diferencias.

La participación de las familias y la sociedad

La labor educativa no es simplemente labor de los educadores formales ni acaba con los horarios de clase.

Los padres de familia y demás miembros de la sociedad deben participar y asumir un rol que les corresponde por derecho y deber. Obviamente, los padres de familia tienen una obligación mayor. Aunque es claro que dada las exigencias económicas y sociales, su labor se puede ver limitada en tiempos, la educación paterna y la importancia de los padres en el desarrollo de todo ser humano es irremplazable.

Fuertes de la autoestima

El principal objetivo del educador es fortalecer la autoconfianza de los niños y niñas. Un niño que no se sienta acorralado, sino respetado y valorado, no se comportará de un modo ni agresivo ni destructivo.

La escuela colaborativa y comunitaria

Dados los principios anteriores, es natural que la escuela se idee como una organización bajo un enfoque de gestión organizacional colaborativa que influye en la cualidad y en las finalidades del proyecto educativo.

Todos (padres, alumnos, maestros, etc.) son parte de la escuela, todos la conforman, por lo tanto, todos colaboran en el desarrollo de la vida escolar.

La formación de los educadores

Los educadores no son simplemente quienes llenan los jarros vacíos, no son los que atienden a los niños; sino que son seres conscientes de su rol en el desarrollo humano de los niños. Por eso se habla de “formación” y no simplemente de “capacitación” o “preparación”; ya que requiere una transformación en la visión de la educación.

La presencia del taller y del atelierista

El arte es un aspecto muy importante en la filosofía Reggio Emilia aunque no se trata de sólo una educación artística. Por ello, el taller y el atelierista son elementos vitales para asegurar la atención al arte, a la investigación visual y a la estética.

La documentación del desarrollo del niño

Lo común en los sistemas evaluativos es el registro de un número o letra que designa a los aprobados y desaprobados sin ser conscientes de la historia del niño.

Y es que un niño con habilidades verbales pero no matemáticas probablemente no tenga los mismos resultados en términos cuantitativos; sin embargo, el progreso que haya desarrollado desde su punto de inicio puede ser mucho más importante y significativo que el de otros. Es decir, es probable que ese niño aprendiera y se desarrollara más que otros para quienes siempre les fue sencilla la materia.

He ahí un ejemplo en materias tradicionales, pero el registro de ese progreso en forma cualitativa es aplicable a cualquier aspecto cognitivos, emocional o físico. El fin es la comprensión del niño y no la traducción trunca de lo cualitativo en una nota.

El redescubrimiento de la creatividad

La creatividad es concebida como un rasgo inmanente de cualquier persona; ya que no es una cuestión meramente artística o “inspiracional”, sino una facultad desarrollable y de aplicación genérica. Sea un ejemplo no artístico, al resolver un problema o un ejercicio de matemáticas lo típico es que se aluda a una vía de solución que al final todos tendrán en sus cuadernos. Sin embargo, incluso para las ciencias exactas, existe más de una solución posible. A la persona que se le ocurrió esa forma diferente de resolver el problema, lo llamamos “ingenioso”, pero en realidad lo que ha hecho es manifestar su creatividad.

La calidad del espacio y el ambiente

Lo más común es que al hablar del ambiente del aula se crea que se trata de la decoración del lugar para que el alumno se sienta cómodo y dispuesto al aprendizaje.

En este caso, se trata de algo más: amueblar, distribuir, utilizar elementos que faciliten el aprendizaje no solo porque se “siente bien”, sino porque encuentra útiles los objetos que se encuentran en su salón. Algunas otras corrientes utilizan un concepto semejante al idear los “rincones” de lectura, matemática, juego, etc.

CAPI ofrece a los niñ@s para su desarrollo diversas actividades, donde jugar, espacios destinados a la psicomotricidad, un taller, donde encontrarán colores, cartones, piedras y mucho más; aquí surgen los proyectos y la realización de las ideas que los grupos individuales han acordado entre ellos. Estas ideas nacen mayoritariamente del entorno de los niños, sus experiencias y de su mundo emocional.

Aprender un Idioma sin darse Cuenta

100%  Bilingüe:
Hablar otros idiomas es un precioso regalo que abre enormes posibilidades en el desarrollo personal y profesional para un niño. Además, el entendimiento es una condición para la tolerancia y la paz.

Por eso, en CAPI apostamos por una educación bilingüe a partir de muy temprana edad, lo cual facilita el aprendizaje del idioma y su pronunciación.

Impartimos el inglés como idioma cotidiano y habitual, combinándolo equitativamente con el español, lo que garantiza que los niños desarrollen su capacidad de aprendizaje en 2 idiomas.

 
 
Inmersión lingüística
El método elegido para que los niñ@s  se sientan cómodos y no confusos ni presionados con la nueva lengua, es el de la inmersión lingüística, es decir, introducir los idiomas con naturalidad a través de situaciones cotidianas y no como asignatura. Para ello, en el kinder  contamos con educadores  capacitados que posibiliten  que nuestro pequeñ@  se exprese libremente en el idiomas inglés y español.
 
 
 
 
 
 
   
 
 
 
 
 
   
 
   
 
 
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